En lo profundo

Cuarenta días para buscar lo profundo. Cuarentena anual para evitar contagios y restablecer la salud. Cinco semanas y media, para despertar pasiones de amor primero dormidas o anestesiadas.

 

Demasiado tiempo para un GPS, a quien le bastan algunos minutos, si lo extraviado es algo material que emite señales: un móvil robado, un vehículo en una ruta vecinal, un barco en altamar, un avión entre nubes... Todo al alcance de un dedo, adiestrado por la última tecnología.

 

Pero hay pérdidas que aún ningún GPS puede localizar. ¿Cuál es la senda que nos encamina a la fuente para recuperar la frescura original del evangelio? ¿Dónde está el elixir de la eterna juventud? ¿Dónde se esconden el tesoro y la perla preciosa (Mt 13, 44-46)? ¿“dónde estás” (Gen 3,9)? ¿“dónde está tu hermano” (Gen 4,9)? ¿“dónde vives” (Jn 1,38)? ¿Dónde estáis ahora, queridos padres, hermanos, amigos…, después que la muerte borró las huellas de vuestra entrañable presencia? Preguntas que hacen enmudecer a la ciencia y obligan a buscar unidos cabeza y corazón.

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