Juntos nada más. Una fraternidad en el corazón de la Ciudad

EXPERIENCIAS

Juntos nada más. Una fraternidad en el corazón de la Ciudad

 Yolanda Susaeta y Álvaro Chordi

Comunidad Adsis en Vitoria-Gasteiz

Acoger al forastero, aprender de los débiles. En la tradición bíblica la llamada a acoger al otro aparece una y otra vez. Los patriarcas pertenecían a tribus nómadas. Después de haberse establecido en tiempos de Abrahán en el lugar indicado por Dios, emigraron a Egipto, donde sufrieron la opresión y fueron finalmente liberados una vez más por Dios.

De esta experiencia brota una profunda comprensión del destino precario del inmigrante: “No oprimas al inmigrante: vosotros conocisteis muy bien cómo es la vida de los inmigrantes, porque también fuisteis inmigrantes en el país de Egipto” (Lv 19,33-34). Jesús se refiere a esta tradición cuando proféticamente proclama: “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me acogisteis” (Mt 25,35). En la propuesta de Jesús, el otro deja de ser otro para devenir en prójimo.

 

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