Familia de asociados Adsis convive y colabora en El Alto durante 6 meses

Desde febrero hasta agosto, procedentes de Valladolid, están formando parte de nuestra comunidad alteña los asociados Adsis Javi y Sole y sus hijos Irene, Daniel y Paula.

Javi, diseñador gráfico, da clases de computación y diseño a niños, jóvenes y adultos en el Centro Utasa; Sole, educadora social, realiza visitas a los domicilios de las mujeres de Utasa y las acompaña en talleres de tejidos. El matrimonio al unísono da clase de religión en el colegio San Sebastián, próximo a la casa de la comunidad. Los hijos, desde el principio de curso boliviano, están estudiando en el colegio “Kurmi Wasi” (“Casa del Arco Iris”, en idioma quechua) donde aprenden también aymara, lengua de la mayoría de los habitantes del altiplano.

A la pregunta “¿qué es lo que más valoras de esta experiencia?”, Javi y Sole coinciden en poder estar cerca de la realidad de la gente no como cooperantes sino viviendo con los hermanos; a Sole le impacta descubrir la vida tan dura de las mujeres en esta cultura.

“¿Lo qué más me gusta de Bolivia?”: “La casa donde vivo, porque tengo amigos”, afirma Irene, de 8 años; Daniel, de siete, opina que su colegio porque está rodeado de montañas; y Paula, de tres, no llega a definirse.

La experiencia es muy positiva para todos los 15 adsis de El Alto, hermanos, asociados y cooperante, por la rica convivencia. También lo agradecen los niños, jóvenes y adultos que cuentan con la presencia de la familia Álvarez Benito.

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