Pintura para un terremoto

Los alumnos del instituto de Jinámar ponen más de 400 cuadros a la venta con los que recaudar fondos para los damnificados de Haití

El pintor Octavio O'Shanahan es el responsable de la idea y el director del proyecto Gran Canaria con Haití. El IES Jinámar con Tahití. El artista explica: "Se trata de un arte solidario. Yo hago muchos trabajos de participación ciudadana. Esta vez se nos ocurrió hacer algo creativo con el alumnado que sirviera de sensibilización social con una causa".

Octavio O'Shanahan pertenece a la asociación Arte y Cultura para el Desarrollo Comunitario y la exposición solidaria forma parte de este proyecto. "En vez de dar un simple donativo, ponemos el valor añadido de la pintura", cuenta el pintor, que también aporta varios cuadros a esta exposición. Los trabajos de los alumnos del instituto se venderán a 20 euros la pieza. Los del pintor avezado, de 52 años, que ha donado ocho cuadros a la causa, varían entre los 250 y 400 euros.

"Nuestro objetivo es alcanzar los 6.000 euros, pero aquí lo importante son los alumnos que han hecho un trabajo de solidaridad. Lo que pretendemos es que se aplique el arte al contexto social que vivimos, formando integralmente a los chicos y chicas", señala el director de este proyecto solidario.

"Me encanta la idea", dice Sandy, de 12 años, mientras admira impaciente, con ojos de ardilla, todas las pinturas dispersas en las paredes de la sala Arnao. Josué, de 17 años, cursa primero de bachillerato en el instituto de Jinámar II y está comprometido desde el principio con las causas solidarias, por lo que participa en el proyecto Ruta solidaria. "Trabajamos con personas con discapacidades físicas o psíquicas, con menores, con personas emigrantes, con todos aquellos colectivos que lo necesiten". Arcadio, el profesor de Religión, es el que dirige el proyecto.

Los trabajos que se muestran en Arnao para su venta son variados y sobre todo muy coloristas. Hay algunos alumnos que se han decantado por la pintura figurativa, con el reflejo de casas, los barcos, los bodegones y las puestas de sol, mientras que otros han preferido la pintura abstracta, donde la mezcla de colores se fusiona con los estados de ánimo. "Aquí hay para elegir", afirma Abián, de primero de la ESO.
CRISTÓBAL PEÑATE (Diario La Provincia)

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