Prevención y Actuación Frente a los Abusos Sexuales

Principios inspiradores y finalidad del protocolo

La Asociación Adsis es un movimiento de comunidades cristianas, formadas por personas que intentamos vivir el Evangelio de Jesús a través de una presencia fraterna y solidaria entre los jóvenes y los pobres, compartiendo una misma vida, fe, amor y misión. 

La Asociación quiere garantizar un entorno seguro y respetuoso hacia todos sus miembros y hacia todas las personas con las cuales aquellos se relacionan. 

Partimos de que todas las personas tienen derecho a que sea respetada su dignidad; esto nos otorga derechos y nos impone obligaciones a todos y todas.

En base a ello, nos comprometemos a evitar y a no tolerar ningún comportamiento de abuso, así como a acoger las quejas y/o denuncias que se tramiten al efecto, actuando según se establece en el presente documento.

La finalidad esencial del presente protocolo es la prevención y protección de las personas ante posibles situaciones de abuso sexual, en sus diversas modalidades, indicando la forma de proceder en caso de vulneración.

El presente Protocolo afecta a todos los miembros de la Asociación, es decir, a los Hermanos/as y Asociados/as de opción definitiva y de opción inicial.  

Para garantizar su aplicación, la Asociación cuenta con un Equipo de prevención y una Comisión de actuación frente a los abusos sexuales.  

Marco general

Los abusos sexuales afectan a las personas en muy diversos aspectos. Estamos hablando de asuntos muy delicados a nivel personal y moral, con graves consecuencias psicológicas y emocionales, en muchos casos irreparables; pero además estamos hablando de delitos regulados doblemente por la legislación canónica de la Iglesia y por las diferentes legislaciones estatales, en los cuales hay presuntos delincuentes que los realizan y presuntas víctimas de los mismos.

Por tanto, no se trata de cuestiones que deban quedar a nivel privado de una comunidad o de la Asociación, sino que tienen repercusiones más allá de nosotros mismos, muchas de ellas impuestas por las legislaciones aplicables al caso.

Se ha de tener también en cuenta que cuando se descubre un abuso, la situación de la persona abusadora y de la víctima son muy desiguales: normalmente la víctima suele ser una persona dolida, dañada, en situación de precariedad; con vivencias intensas consecuencia del abuso sufrido −vergüenza, culpa, sentimiento de inferioridad, etc.−; mientras que la situación de persona abusadora suele ser muy normalizada, o incluso puede ser alguien con cierto prestigio o reputación.

Normalmente no habrá testigos, por lo que se tratará de la palabra débil de la víctima contra la palabra fuerte de la persona abusadora.

El abuso sexual es una forma de abuso de poder con connotaciones sexuales. En el origen del abuso sexual concurren diversos procesos, siendo especialmente relevantes los abusos de poder, de conciencia, y de confianza sobre la víctima, que es necesario detectar, abordar y tener en cuenta de manera explícita a la hora de prevenir e intervenir. 

Concepto de abuso sexual

Es difícil dar una definición única de abuso sexual, dada la diversidad de legislaciones y la literatura científica existente, pero mencionaremos algunos elementos presentes en él:

−    “Actividad sexual” entre dos o más personas sin consentimiento de alguna de ellas. Puede producirse entre adultos, de un adulto a un menor (abuso sexual infantil) o incluso entre menores, cuando uno de ellos es mayor que el otro/a o está en posición de poder o control sobre él/ella (situación objetiva de prevalimiento). A los menores se equiparan las personas con deficiencias cognitivas o volitivas. 

−    Restricción o anulación de la ‘libertad de elección sexual’ de la persona abusada. 

−    En el caso de menores, cualquier actividad que se realice por parte de terceros que altere el normal desarrollo de la sexualidad del menor, va contra la “indemnidad sexual” de la persona.