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Cada 18 de septiembre Chile celebra su independencia en lo que llama las Fiestas Patrias. En cada ciudad se realiza un Tedeum ecumenico, en el que participan las fuerzas vivas del lugar. En Valdivia este año 2017 lo ha presidido Gonzalo Espina, hermano Adsis que hoy sirve como Administrador apostolico de la diócesis.

Con un llamado a la paz, a la gratitud y a trabajar unidos para responder a una serie de desafios existentes en la sociedad, ayer se realizó en la Iglesia catedral de Valdivia el tradicional Tedeum en el contexto conmemorativo de las Fiestas Patrias.

Presidida por el administrador apostólico de la diócesis sede vacante, presbítero Gonzalo Espina, participaron en la liturgia de acción de gracias diversas autoridades regionales y locales, entre las cuales se contó al intendente Ricardo Millán, el alcalde Omar Sabat y el comandante en jefe de la Tercera División de Montaña, general Ernesto Tejos.

El canto y la música de la actividad fueron interpretados por el Coro del Colegio Santa Marta y la Orquesta lnfantil de la Fundación Centro Integral Familia Niño (Cifan), dirigidos por el maestro Pablo Matamala.

HOMILÍA

En el sermón pronunciado a continuación de la lectura del Evangelio, el padre Gonzalo Espina dijo que "en los aniversarios patrios se prodigan los buenos deseos para todos, deseos de unas felices fiestas, deseos de lo mejor para los demás (... ). Cuando estos deseos son auténticos y no se quedan en meros ormalismos, transmiten una fuerza realmente benéfica para el otro e incluyen un compromiso de apoyo en cuanto esté en nuestra mano (. .. ). El compromiso con el otro y con toda la Patria nos llevan a la oración, y por ello nos hace tanto sentido el Tedeum, para agradecer, pero también para pedir; sentido al que se puede unir también el no creyente, al compartir los mismos buenos deseos".

Añadió que el desearmos lo mejor para todos, implica ''hacer revisión periódica de nuestro corazón. Cuanta mejor salud moral tenga nuestro corazón, más bien haremos. Entonces, nos sentiremos más plenos, más realizados, al experimentar que nuestra vida contribuye al bien de otros".

GRATITUD

El administrador apostólico subrayó que las personas que tienen un "corazón sano" saben agradecer la contribución de sus compatriotas, especialmente en aquellos que desempeñan profesiones de la salud, educación, la asistencia social, la seguridad y el orden y la administración pública, entre otras; como también a quienes sirven en organizaciones de voluntariado y acción comunitaria, como Bomberos y los dirigentes sociales.

DESAFÍOS

El padre Espina afirmó que desear el bien a los demás no es obstáculo para identificar "las carencias y problemas que siguen viviendo tantos compatriotas y que nos desafian a dar respuesta justa y generosa para vivir con paz, velando por la cohesión social".

Uno de los desafíos mencionados por el sacerdote fue "la necesidad de seguir cuidando la vida desde su concepción hasta la muerte natural", aunque este tema formó parte de una serie de realidades que deben ser afrontadas por la sociedad en su conjunto, como los salarios insuficientes, la persistencia de la desigualdad en diversos ámbitos, la búsqueda de la igualdad de oportunidades de acceso a una educación de calidad, y el mejoramiento de la cobertura y la calidad de atención de salud pública.

Junto a ellos, señaló la necesidad de contar con pensiones dignas, seguir trabajando por el respeto y la igualdad de la mujer, responder a las reivindicaciones de los pueblos originarios, el trato digno y una positiva acogida a los inmigrantes, el cuidado del medioambiente, la importancia de la vida familiar y la transmisión de valores a los hijos.