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Queridos amigos:

Un abrazo esperanzado en este Domingo de Pentecostés. En plena fase 1 y con mucha desescalada todavía por delante, Jesús nos dice: “La paz con vosotros, recibid el Espíritu Santo”.

Hoy INVOCAMOS AL ESPÍRITU DE LA VERDAD del que Jesús anunció que “nos ayudará a comprenderlo todo”. Es lo que nosotros necesitamos, como señalaba hace poco el papa Francisco: “La pandemia vino como una inundación, pero ahora estamos despertando”. Una acertada imagen que ilumina la de “desescalada”: LAS AGUAS CONFINADAS LO CUBRIERON TODO Y, AHORA QUE VAN BAJANDO, NOS DEJAN VER LOS NUEVOS FONDOS. Ya no es solo que quedemos sin vacaciones, temerosos por el miedo a un rebrote. Lo grave es que la pandemia deja a muchas familias con duelos por hacer; en algunas todos han quedado sin trabajo; han aumentado la violencia machista, el maltrato infantil y las separaciones matrimoniales; muchos mayores siguen encerrados en su habitación de la residencia sin comprender qué pasa; los pequeños comercios no saben cómo podrán sobrevivir…

Por favor, que las ganas de paseos y terrazas no nos cieguen al drama de este país... En medio de este campo de batalla, el Espíritu quiere darnos una nueva lucidez, para asumir la realidad y, desde ahí, reconstruir el futuro.

Hoy también CELEBRAMOS AL ESPÍRITU CREADOR, el que se posó sobre los discípulos como “Señor y dador de vida”. Entre nosotros, al mirar estos tres meses, sobre todo QUEDA EN EVIDENCIA LA FUERZA DE LA SOLIDARIDAD. Seguimos escuchando testimonios de sanitarios y cuidadores que -sin sentirse héroes- lo han dado todo y más, familias que han compartido como nunca momentos buenos y malos y que salen reforzadas, vecinos que se han ayudado más allá del miedo y han cuidado a los que estaban solos, madres y padres que con tesón lograron combinar el teletrabajo con el cuidado de los hijos, trabajadores y autónomos dispuestos a luchar y reinventarse, personas que han colaborado solidariamente con dinero o alimentos para apoyar a los nuevos empobrecidos…

La semana pasada el alcalde de Santa Marta, en una entrevista de TV Salamanca, hacía un buen resumen de todo esto. Peñas, grupos deportivos, parroquia, vecinos… hemos sumado fuerzas con el ayuntamiento para apoyar a los más afectados. ESA ES LAPRESENCIA DEL ESPÍRITU DE DIOS EN LA HISTORIA: si muchos han sido los problemas vividos, mayor ha sido la fuerza solidaria que se ha activado en nuestropueblo.

Hoy especialmente RECIBIMOS EL ESPÍRITU MISIONERO, del que Jesús anunció: “Os dará la fuerza  para ser mis testigos… hasta los confines del mundo”. Es un signo poderoso: DEL CONFINAMIENTO HASTA LOS CONFINES DEL MUNDO. Inspirados por él en este Pentecostés 2020, hemos pedido una carta-testimonio a personas que viven en diversos países y continentes, y que están vinculados a nuestra parroquia por familia o historia compartida. Cada uno nos da cuenta de cómo se ha vivido este tiempo de pandemia en su país, y cómo Dios va acompañando su camino, entre el realismo y la esperanza.

Nos hará bien a todos MIRAR MÁS ALLÁ DE NUESTRAS FRONTERAS Y APRENDER DE LA EXPERIENCIA DE OTROS PARA COMPRENDER MEJOR LA PROPIA. Desde la misma fe y el mismo Espíritu.

Es tiempo de poner las bases para la reconstrucción que viene: social, laboral, familiar, personal... Ante este desafío, Jesús nos repite: “La paz con vosotros, recibid el Espíritu Santo”. Con el Espíritu, hay futuro. Buena semana y un abrazo.

Mariano Montero.
hermano Adsis y Párroco de la Parroquia de Santa Marta de Tormes. Salamanca