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Mirad que hago algo nuevo. Fue el lema de la IX Asamblea General Adsis. Y es que se nota en el ambiente. Se siente. Algo nuevo está surgiendo en el Movimiento Adsis. Algo nuevo se está cociendo también en su pastoral juvenil. Lo experimentamos todos los que estuvimos en el seminario del 24 y 25 de mayo. Lo dijo nuestro entrañable hermano Joan Balcells en la oración del sábado por la tarde: “No sé qué saldrá de todo esto, pero soy feliz de estar aquí, con vosotros, compartiendo esta pasión por los jóvenes”. De eso se trata. De compartir una pasión que desborda el corazón. De contagiar nuestro entusiasmo a todos los hermanos y hermanas adsis. De compartir con los jóvenes la Buena Noticia que a nosotros nos cambió la vida.

Todos los diálogos giraron en torno a seis magníficas ponencias de Joan Balcells, Álvaro Chordi, Miquel Corominas, Alfredo Delgado, Luzio Uriarte y Óskar Susaeta. Vaya seis hermanazos. Hablaban con autoridad. Porque sabemos que viven lo que dicen. Sabemos de sus miles de horas entregadas a la pastoral y del cariño y amistad que han regalado a tantos jóvenes. Sabemos que sus bocas hablan de lo que abunda en sus corazones.

Y consiguen encender una llama. Un fuego que va creciendo de conversación en conversación. En grupo pequeño y en grupo grande. En la sala de reuniones y entre pasillos. En el día y en la noche. No paramos de hablar y de compartir experiencias, sentimientos, vivencias, reflexiones… es un auténtico incendio.

Lo que sigue son solo unas pinceladas, un breve esbozo de cada charla. Para que se te abra el apetito y quieras leer las ponencias y cuanto se publique sobre este encuentro.

Joan nos hace repensar nuestra presencia en las parroquias, nos ofrece criterios para discernir dónde y cómo estar. Habrá que ser audaces, desprendidos, valientes. No empeñarnos en resucitar muertos, como él mismo decía, y estar allí donde haya vida.

Álvaro argumenta que la escuela cristiana es el principal ámbito de evangelización que hay hoy en España. Habrá que estar presentes. Y coordinar esfuerzos: familia-parroquia-escuela, como dirá también Alfredo. Toda alianza es buena para contrarrestar un ambiente cada vez menos propicio a la fe y al evangelio.

Miquel nos abre la mente: el modelo rumano demuestra que no siempre es necesario que exista una vida en común en el territorio donde impulsemos una presencia adsis. Se puede acompañar y formar desde la distancia, dando protagonismo a los jóvenes en la fundación del carisma.

Alfredo analiza el cambio cultural que hemos vivido, de la modernidad a la posmodernidad. Nos hace darnos cuenta de que la vinculación a adsis requiere de sujetos adultos con una vida estabilizada, cosa que dista mucho del perfil promedio del joven actual. Habrá que reflexionar sobre cómo ofrecer una vinculación comunitaria nueva y “pensar un plan a largo plazo que pueda ofrecer una propuesta vocacional Adsis y vincular a tantas personas que están y han estado en relación con nosotros”.

Luzio toca un tema de capital importancia, en realidad es el meollo de todo el seminario: La intención evangelizadora. La evangelización es la razón por la que existe la iglesia y todas las comunidades cristianas que hay en ella. Por tanto la intención evangelizadora es un eje que ha de vertebrar todo cuanto vivimos. Para ello es fundamental que exista una vivencia personal y comunitaria de encuentro con el Señor. Esta vivencia solo crece en la medida en que se comunica. Y solo es posible comunicar asumiendo la cultura donde se anuncie el evangelio.

Óskar nos insiste en que: “hoy urge ampliar el concepto de dimensión comunitaria de la fe en la vivencia de los jóvenes cuando existe distancia entre los contextos juveniles y el contexto comunitario adsis”. Aunque la comunidad sigue siendo signo del Reino de Dios, y seguirá siendo una referencia fundamental, hoy necesitamos otras mediaciones y contextos que ayuden a los jóvenes a vivir el carisma adsis. Será necesario ofrecerles ambientes juveniles mediante el trabajo en red al interno del Movimiento y con otros grupos eclesiales, así como nuevos modelos pastorales al estilo rumano.

Los plenarios son intensos, acalorados, bellos. Se nota que el tema preocupa, engancha, enamora. Además se intuye, se huele que esto no va a quedarse solo en palabras. No se convertirá en otro documento más para archivar y olvidar. La presencia del Moderador y de otros consejeros nos da confianza en que esto va a ir en serio. Que sí, que se está cociendo algo nuevo. No querrás perdértelo ¿cierto?

 

Antonio Manuel Reina López